Un polvo entre la ducha y el WC

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un polvo en la ducha

Después de echar un polvo, sienta muy bien una ducha. Una ducha para despojarse de todo tipo de flujos y restos corporales, de ciertas suciedades y olores, para purificar el cuerpo, relajar y sentir que no se ha cometido ningún acto malcristiano.

El problema viene cuando te estás duchando, y de repente sientes a tu compañero hurgando la llaga de la mampara porque no se ha quedado del todo satisfecho o porque es ninfómano perdido. Aunque tampoco importa mucho, aprovechando la dilatación de hace unos minutos y la lubricación del jabón, no supone un gran esfuerzo el ponerse en sintonía otra vez y darle al bombeo.


Estos dos mancebos del video siguen tal modus operandis, aunque con la peculiaridad de que tras el previo recalentón, se trasladan de la ducha a la taza del water para follar sentados cómodamente, con la tapa bajada y con una toalla debajo.

Lo malo de follar fuera de la ducha, es que luego tienes que volver a entrar para lavarte, y correr el riesgo de ser nuevamente violada, pero con la ventaja de que fuera, se aprecia y se disfruta mucho mejor el semen, su textura recorriendo la zona en la que haya sido depositado antes de que sea desintegrado por el agua y el jabón.

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