Puritanos que tiran piedras a su propio tejado

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Putas y politicos

Tiene su punto cierta paradoja: puritanos, independientemente de la religión que profesen, los hay a patadas, de toda índole y condición y en cualquier ámbito. Algunos de ellos lo serán de verdad, pocos me temo, los otros pues eso, pecadores al mil por ciento que fingen ser castos y puros hasta que son pillados en un renuncio y se vienen abajo con todo el equipo.

Estos puritanos influyen y muchísimo en los políticos y sus decisiones. Es un gran bulo, por ejemplo, que el Vaticano sea una potencia económica de la leche, si, tiene mucho, pero ni tanto, además hay cosas que aunque las tenga no puede venderlas, no se lo permitirían otros estamentos ¿os imaginais que quisiesen vender el solar donde está el Vaticano o la catedral de Santiago de Compostela? aunque los ayuntamientos de Roma y Santiago estuviesen dirigidos por ateos no se lo permitirían.

Casi nadie llega a ser tan imbécil como para desdeñar los ingresos por turismo que generan esos templos o mil cosas más que posee la Iglesia y no puede ni le permiten vender, así que dinero, lo dicho, mucho, pero me temo que algún que otro banquero tiene bastante más. El poder del Vaticano, puritano él a tope, no viene por su capital, no puede gracias a él coaccionar a otros estados ni gobernantes (a Suiza mismamente le daría la risa floja si lo intentase), el gran poder del Vaticano es que unas palabritas del Papa pueden bastar para que un político pierda las elecciones o las gane, solo teneis que ver y comparar la asistencia a una misa del Papa en cualquier lugar con la asistencia a cualquier mitin político.

Prostitución

Así las cosas los políticos se cuidan muy mucho de contradecir en demasía a su Santidad y por ende a todos los que más o menos van de puritanos en el orbe, que son muchos, hay más religiones. Hay cosas de recibo, un grupo político podría mañana, por ejemplo, legalizar la prostitución en España, no pasaría gran cosa, se soliviantarían un poco los católicos y algunos otros de otras confesiones pero nada del otro mundo, entre los hombres quien más quien menos fue alguna vez de putas e irá otras, así que mejor no gritar mucho. Las mujeres, muchas, tienen asumido que su marido de soltero era un golfo pero ellas lo reformaron y ya no va de putas (ja, ja, y rejá), así que no le representamos mayor problema, con odiarnos y decir que le damos asco ya es feliz, así que eso no sería nada grave ni del otro mundo pero… ¿y si el presidente de cualquier país abandona a su mujer y a sus hijos para irse con una puta? ¿y si al político de turno lo sorprenden con una puta? ahí si, ahí el escándalo es mayusculo, descomunal ¡Dimisión! gritará Don Pueblo (hoguera no, que la pena de muerte está prohibida, que si no también lo gritarían) y a ese político se le acabó la carrera, más le vale que tenga algún otro recurso porque si no está jodido, muy jodido.

Es curioso que TODOS sabemos lo fácil que es pecar, caer en la tentación, y más aún si hablamos del sexto mandamiento, y sin embargo toda esta gente, clérigos, políticos, etc. van de castos, en algunos casos de supercastos, hasta que claro, van y los pillan, al clérigo trajinandose a unos pobres infantes, al político de turno gastando un dineral en un burdel, pero nunca, a lo largo de la historia, se decidieron a modificar esa conducta hipócrita, a decir vamos a cambiar esto ¡carajo! que follar no es tan grave, que no se termina el mundo porque un político vaya a follarse a su lumi favorita, no, al contrario, a veces hasta da la sensación de que cuanto más puteros son algunos más reniegan de ello, como aquel político americano que pasó toda su vida apoyando leyes contra los gays y hace nada y menos lo pillaron saliendo de un antro de ambiente, al final tuvo que confesar que era mariquita perdido, tiene narices.

Putas en Amsterdam

Y todo esto parecen hacerlo por el bien de la sociedad, para que “el mal” no se dispare, para que la putería, la golfería y la jodienda esté controlada, bajo mínimos. Las putas, el lumpen, los bajos fondos allí, ellos aquí, separados, que la linea quede clara. La puta y el chapero ¿qué se habrán creido? jamás llegarán a donde estamos los poderosos -parecen decirse a si mismos- nosotros bajaremos a su submundo, nos los follaremos y volveremos a nuestros dulces cojines de plumas, a seguir pregonando lo castos y puros que somos.

Pero ¡ay amigo! cuando los pillan con la puta, o cuando sale la puta, indiscreta ella, cacareando en todos los medios de comunicación que se acostó con tal o cual político, ahí su hipocresía los jode vivos, a dimitir, a casita y disgusto familiar de los gordos (tu lo has querido amiguito, no haber sido hipócrita).

Putas de la calle

Curiosamente en ese momento el mundo, el pequeño mundo de esas dos personas, la puta y el político da la vuelta, el político queda defenestrado, no lo llaman ni los amigos para tomar un café, los medios de comunicación lo llaman si, pero para buscar más morbo en la noticia, y él, avergonzado se esconde, sin embargo la puta sigue en la brecha, explotando todo lo que pueda el notición, y a medida que él decae ella medra, incluso aparecerá en algún que otro plató de tv dándoselas de señora (que lo es ¿por qué no?). La diferencia está en que ella no es hipócrita, seguirá yendo de lo que es, de puta, la llamarán a programas porque es puta, algunas revistas le pagarán porque se desnude porque es puta. Al político le pedirán la cabeza porque… nunca reconoció que las putas no molestabamos, que a nosotras podía acudir cualquiera, que eso no tiene nada de malo, que él mismo podría algún día, que le apeteciese, pagar por un rato con una de nosotras, así que bien está que se jodan ¿o no?

Lo que llama la atención es que “ellos” generan esa hipocresía que en el futuro los perjudicará y a nosotras nos beneficiará ¿paradójico verdad?

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