Somos así de guapas o feas pero algunas no lo asumen

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Maria Sharapova

Suelen hacerme gracia las chicas que sabiendose guapitas y con buen cuerpo se visten de formas más o menos sexy y provocativas, sin embargo, en cuanto un chico les mira algo que no sean los ojos o su preciosa frente se lamentan de que todos son iguales, unos cerdos ¿Para que te vistes así nena? ponte un hábito y arreglado.

No es el caso de la tenista María Sharapova, que conoce perfectamente sus encantos, los explota en la medida que le es posible sin que alguien diga después que se dejó la dignidad en ello (¡que solemne bobada!) y no se queja de que más de cuatro que van a verla a la cancha de tenis estén más pendientes de como se mueven sus tetas a cada raquetazo que de sus jugadas.

Y es que María posiblemente, en su subconsciente, tiene perfectamente asumido que los hombres, ante la presencia de una chica guapa, la miran, la remiran y la disfrutan, y si pueden intentarán follarsela y si se les deja lo harán, y si no pueden… muchos se harán una paja a la salud de las más bellas ¿alguno os hicisteis una paja a la salud de la Sharapova, venga, sed sinceros.

Por eso en una entrevista de un periodicucho, de esos que regalan y que más que periodismo es estupidez supina para que la lean los que no quieren estar informados o solo desean estar informados a medias de la parte más escandalosa de la sociedad, ante la pregunta del periodista sobre si es consciente de su belleza contesta como debe, sin complejos:

Ser tan guapa, ¿ha sido un problema o una ventaja para jugar al tenis?
Yo nací así. ¡Qué le voy a hacer! No me importa ser guapa, sólo jugar al tenis. Creo que eso no cambia nada para hacer deporte.

Pero hay gente que sólo ve su imagen no su juego.
Ése es su problema. No puedo controlar lo que la gente opina sobre mí. Yo sólo me preocupo de lo que hago con la raqueta en la pista.

Y es que algo como esto, que los hombres si eres guapa se fijarán en tu cuerpo y les importará un carajo el resto (ya lo comprobarán después) solo les afecta a las bobitas con ganas de hacerse las interesantes, esas que te cuentan lo cerdos que son los tíos y sin embargo llevan una minifalda muy corta en unas piernas muy largas y bien torneadas, y que cuando se agachan porque se les cayó algo, lo hacen doblando la cintura y con las piernas rectas. Supongo que es para seguir comprobando lo “cerdos” que son los hombres y hacerse las mártires.

Maria Sharapova

Pero a ver nena ¿no sabes que esto es así desde que el mundo es mundo? ¿no sabes que gracias a ese sistema de funcionamiento mental del hombre y de la mujer nos hemos ido reproduciendo hasta la fecha? El macho de la especie humana buscó siempre que pudo a la mejor de las hembras de su especie que tenía a su alcance para reproducirse.

Y no me extrañaría que en el paleolítico, incluso más hacia acá, el macho, aprovechandose de su fuerza física viese a la cachonda de turno, la cogiese del cuello y se la follase, triunfante, delante de todos sus congéneres que babeaban y envidiaban alrededor de la recien establecida pareja. Y como la hembra no tenía fuerza para agarrar a un macho del cuello y follarselo pues alguna estrategia tenía que tener para lograr copular con el más fuerte de su entorno, posiblemente esa estrategia era el coqueteo, la provocación sexual, y si una quería copular para reproducirse con el mejor macho de aquellos primigenios clanes se sentaba delante de él y abriendo las piernas al calor de la hoguera le mostraba su coño rezumante, y si era guapa pues a reproducirse y si no… tendría que buscar otros trucos para lograrlos, que se yo, ponerse una flor detrás de la oreja, cortarse las uñas o limarse los dientes, el asunto era llamar la atención del macho.

Llegó el barniz cultural y poco a poco nos fuimos dando ese barniz, pero es solo eso, barniz, y los barnices tienen la cualidad de penetrar poco en la madera, la protegen si, pero no la empapan a tope por dentro, con lo cual ese afán de ellos por buscar a la más apta para la reproducción y el nuestro por provocar al más “macho” de todos sigue ahí, en nuestros subconscientes.

El macho trató de anular en lo posible ese deseo en nosotras para lograr que la qué él elegía le fuese fiel, aségurando así que la descendencia fuese solo la procedente de sus genes, pero claro, eso no evitó, ni mucho menos, que las hembras en muchos casos siguiesen buscando, que siguiesen deseando ser y estar guapas con el paso del tiempo, el instinto es lo que tiene, es así de fuerte, además de que hay que enseñar a las crías, crías que aprenden muy fácil y bien. Así que aúnque lo intentaron no mataron nuestro instinto.

Por su parte ellos dejaron de lado el garrote (alguno lamentablemente no), dejaron de agarrarnos por el cuello para forzar el emparejamiento y lo pintaron todo en plan bonito y civilizado, cortejo le llaman ahora, pero bajo ese bonito barniz del cortejo sigue latiendo el instinto y para cortejarla eligen a la que más les agrada, después, para alejar de si a otros posibles pretendientes hay mil trucos de lo más civilizado “yo tengo más pasta” “tengo un Mercedes que te cagas” “dispongo de un velero en Puerto Banus” o, en los casos más asilvestrados “tengo la fuerza de un mulo y como te acerques a la nena te descalabro de un hostión”

Evidentemente cada cual se empareja con lo que tiene cerca, con los y las de su entorno, por eso a veces ves a un chico guapisimo y pobre con una feucha y pobre también, por la razón que sea no tuvo ocasión de que una guapa como él estuviese cerca o… quizás… el barniz cultural que nos fuimos dando a lo largo de los siglos lo impregnó más, entonces aprendió a mirar otros valores y no solo el cuerpo, pero estos son casos rarísimos. Tan raros como el típico de la chica jovencita y en edad de procrear con plenitud que se une a un viejo decrépito, que no tiene fuerza, se reproducirá con dificultad pero… más que pasta en el banco tiene un pastizal que se te caen las bragas al suelo en cuanto te habla o intuyes la cuarta parte de lo que tiene.

María Sharapova sabe esto de sobra. La nena que se pone una minifalda de infarto para enseñar sus piernas y después lamentarse de lo cerdos que son los chicos, o bien finge no saberlo (está ahí, bien insertado en nuestros genes) o realmente no tiene ni repajolera idea. O sea, que o bien se quiere hacer la interesante o bien es tonta del culo.

Y aquí es donde toca la advertencia: chicos, mejor no os apareeis con estos dos ejemplares de chica, al menos no con la idea de reproduciros, en el primer caso, la que pretende hacerse la interesante está luchando contra natura, posiblemente busque a un anciano decrépito pero con mucha pasta y para lo único que quiere lograr reproducirse con él, aunque le cueste trabajo, es para después lograr cobrar de él una pensión por el hijo común.

Maria Sharapova

En el segundo caso, puede estar la nena muy cachonda, ciertamente, pero es muy cortita de mente y reproducirse con alguien semejante no es buena idea, sabe dios con que taras mentales pueden salir los niños, a lo mejor no se les nota mucho pero alguna habrá.

Buscadlas todo lo guapas y cachondas que querais, pero eso si, que tengan las ideas claras y que no anden por ahí provocando y lamentándose a la vez de lo cochinos que sois los hombres.

Nena, si no quieres que un hombre te mire no lo provoques con tu coquetería, y si aún así te miran, no paran de hacerlo y te fastidia (agradecida deberías de estar de lo bien que te dotó la naturaleza) tienes una solución: en un convento de clausura estarás… en la gloria.

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