Polvo matutino de oficina

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Polvo matutino de oficina

Cuando una chica de oficina es llamada por el jefe para que acuda a su despacho sin saber muy bien para qué, ya se palpa la tensión en el ambiente. Incertidumbre, nervios, “¿qué habré hecho mal? ¿Me querrá echar?“

Es traspasar la puerta del bien y del mal, con la piernas flaqueando, para al final lo único que se palpa en el ambiente y entre las manos de la chica secretaria, es el pollón del jefe tieso como una vela.

No sé si como resultado de un trabajo bien hecho, como calentón matutino o mera apetencia prolongada en el tiempo, el hecho de echar un polvo en el curro debería estar más normalizado entre compañeros y jefes con empleados. ¡Seguro que así producíamos más! ¡Joder!

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