No quiere el pepino en su culo

100%

pareja amateur masturbandose con pepino

Cuando las tías nos ponemos cerdas, por muy buen macho que tengamos al lado, por muy grande y gordo que sea su rabo, nos pone más cachondas el meternos otras cosas menos concretas por el coño. A mí por lo menos, a vuestras novias también, pero no siempre lo reconocen. Y yo lo reconozco hoy.

Es como un pulso de sensaciones el complementar una relación con, por ejemplo, un súper pepino de los del supermercado, masturbarse con él mientras el chico lo ve y correrse de gusto con ese artefacto que no es el suyo y ni se le acerca en medidas ni sensaciones.

El masturbarse con una hortaliza, con un bote de desodorante o el mango de cepillo crea en la mujer la sensación de estar siendo muy cerda, el morbo se retroalimenta y, como sucede en estos dos videos que tenéis a continuación, el chico se sale de sus casillas, se calienta, se calienta, se calienta… e intenta meterle el pepinazo por el culo a ella. Ella se queja, se queja, se queja… y se percibe en el ambiente una especie de mal rollo con el “sí, sí” de él y el “no, no” de ella. Que por supuesto, es la negativa femenina la que manda, por muy machote que sea el dueño del artefacto con venas.

  • COMPARTIR
0 Comentarios