No me extraña que mis clientes follen poco

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macho man

Entre los clientes que pueda tener cualquier puta, un buen número, consiste en clientes que follan poco o… nada. A veces casados o emparejados, como querais, pero hace tiempo que por diversas razones él y su pareja no se entienden en la cama, y fuera de ella porque está lo de la hipoteca y los niños, que sino tampoco.

Algunos ponen la excusa de que pasan de follar con su mujer porque “se volvió un cardo” pero es una excusa estúpida, además de cruel, hay muchos tíos que además de con su legítima follan con otras y encima, algunas sabiendolos casados y todo, se lo rifan. El problema de estos que solo nos tienen a las putas para follar es otro.

Bueno, mejor dicho, otros problemas, porque tienen varios, aunque el principal de todos es que NO TIENEN NI PUTA IDEA DE FOLLAR, lo siento, pero es que hay que ponerlo así en letras grandes, porque es el principal, antes hay otros varios que trataré de razonar.

El primero pero no principal es que se olvidaron de ligar, pasan, no pueden, se tomaron así mismo por hombres respetables (para ir de putas no, claro) y no ligan con otras, eso no lo hace un hombre de bien, ya no es que no liguen, ni hablan, su mundo se fue cerrando poco a poco y llegaron a dividir a las mujeres en dos grupos: follables y no follables.

Grupo de follables: las putas

Grupo de no follables: su mujer, su madre, sus hermanas y todas las demás que no se ofrecen por dinero. Yo estoy convencida de que muchos de ellos se casaron por casualidad, una chica les rio una gracia, ellos le siguieron el rollo, la chica se les abrió de piernas, se encoñaron, ella, la pobre, vio su futuro resuelto con aquel hombre que era trabajador y ahí va el asunto, si follaba mal… que se le va a hacer, las mujeres de antes eran así de resignadas, y si no lo eran ahí estaba su madre amantísima para resignarlas y explicarles que había tres tipos de mujeres: las casadas con niños que estaban muy valoradas socialmente, las solteronas o, peor aún, las putas, así que por evitar ser de los dos últimos grupos se metían en el primero.

A partir de ahí el tipo, que jamás folló bien pero al que nunca su esposa le dijo nada no fuera a pensar sabe dios que cosa de su integridad moral, echó algunos polvetes mal echados, hizo un par de hijos y siguió a lo suyo, un buen día que bebió dos copas de más le entró la calentura, descubrió que su esposa había engordado y que ya no se depilaba, se le bajó la polla y hasta siempre, a partir de ahí cumple como hombre llevando dinerillo a casa y su parte viril la demuestra con las putas, que es a las únicas que les puede faltar al respeto pagando lo estipulado, a las demás… no tiene ni idea de como entrarles sin que parezca ofensivo.

Por otro lado los años no pasan en balde y si, su señora posiblemente se descuidó (¿para que cuidarse si ya está todo el pescado vendido?) pero él no le fue a la zaga, michelines por todos los lados, falta de forma física, torpe hasta para limpiarse el culo de pura inactividad y la ropa… bueno, eso no es que no esté de moda, ni que sea clásico, es que a algunos los pones de figurantes en una comedia sobre el siglo XIX y no desentonarían en absoluto. De higiene en algunos casos mejor ni hablo, que yo escribo aquí para haceros pasar un buen rato y que quizás, con suerte, con alguna frasecilla os echeis una sonrisa, no para que vomiteis.

Total, que así, con ese arte, salero y tronío, se te presenta el fulano, te paga, deja que lo laves a regañadientes, cuando no protestando sonoramente con un “¡joder que exigentes estais las putas!” dicho además con ánimo de ofender, que para eso paga y ahí va que empieza el polvazo del siglo:

No hay una palabra bonita sobre tu cuerpo, tu peinado o tu vestido, nada, a veces ni se para que me pongo una lencería bonita, o una ropa agradable, total… este tipo de cenutrios solo está pensando en arrancartelo todo, ni la ven, un día con alguno de ellos que tengo fijo me pondré alguna porquería (aunque yo vaya incómoda) y ya vereis que reaccionan igual, ni se extrañarían, da igual que te pongas un conjunto de La Perla o de Sparto&Stopa de la China capuchina. Es más, estoy convencida de que en algún caso si yo llegase a junto de ellos y me tirase de rodillas a chuparle la polla se correrían en mi boca y me despedirían sin tan siquiera mirarme la cara.

gorila

Después del lavado de bajos forzado, durante el cual se hartó de sobarte torpemente y sin gracia una teta o un muslo mientras tu no paras de decirle con la voz más cariñosa que puedes “quieeeeeeeetooooooooo, dejame acabar, no seas impaciente” (el te responde, convencido, que eso te pone cachonda) te vas con él a la cama.

Su primer acto, reflejo, prácticamente instintivo, es subirsete encima, y de acariciarte nada, sobarte podría ser parecido a una acaricia, si lo lograse claro, que tampoco, él lo que hace es “apalparte a lo bestia” el apalpa, aprieta y suelta en cuestión de segundos llevando la mano por diversas partes de tu cuerpo de una forma inexplicable, las dos manos además, ora tienes su derecha apretujando una teta y su izquierda machacando tu nalga ora te ves boca abajo con las dos tetas esmagadas por sus manazas y acto seguido sientes un golpazo en el homóplato izquierdo y percibes como lo apalpan, apretujan y de repente… te gira y te mira asombrado, te mira a los ojos y a las tetas, a los ojos y a las tetas, a los ojos y a las tetas, sonríe babeante y apretuja tus dos tetas, seguro que se había equivocado de lado y claro, lo más abultado que había por allí eran los homoplatos de ahí esos apretones raros en ellos.

Aquí ya suelen variar de unos a otros, hay el típico que te suelta un “bueno, venga, chupamela que quiero follarte” (creo que suponen que tu estás excitadísima) y que suele ser el más descansado, o lo que es peor, el que comienza a deslizar a trompicones una lengua viscosa por todo tu torax y en cuestión de unas décimas de segundos la planta en tu coño, lugar donde dará una media de veinte a treinta lametazos, pero lametazos eh, como un perro cuando bebe agua, igual, slap, slap, slap, sonoros y todo, acto seguido se medio incorporará y dirá “bueno, venga, chupamela que quiero follarte” algunos más imaginativos no es raro que te suelten “¿te gusta como te lo hago eh putilla?” Tu respondes invariablemente que “jamás me lo hicieron como tu, a ver si vienes más veces a verme, me gusta que me follen así, en plan salvaje” Solo mientes a medias, te está follando un salvaje surgido de una caverna del pleistoceno, lo de que te guste… bueno, siempre se experimentan sensaciones extrañas al follar con alguien así.

Cuando les pones el condón para chuparsela algunos protestan, pero conmigo poco, otros ya no, lo cierto es que cada vez protestan menos, después empiezas a chupar, pero nada eh, que estás empezando y de repente… allí están sus manazas, estropeandote todo el pelo, revolviendolo todo y de pronto… aprietan, aprietan con fuerza tu cabeza y con fuerza contra ellos, como si hubiesen apostado a que rompían un melón. Algunos en este punto rugen un poquito y se corren (hala, cigarrito y te vas, que entre la eyaculación precoz y los 300 que le sisaron a la familia les remuerde un huevo la conciencia), otros, los más, aguantan el tipo, te tiran sobre la cama, te abren de piernas sin miramientos y ahí viene, una mole de cien quilos sobre ti, una mole nerviosa además, que malamente acierta a meterla en el sitio correcto, lo ayudas con tu mano, la mete y comienza a dar embestidas como si se fuese a morir en cinco minutos, sus manos vuelven a “apalpar” todo tu cuerpo (algunos hacen hasta moratones) de mala manera, a partir de ese momento creo que en su mente funciona el chip de que tu eres de trapo, y como si tal te tratan, pueden intentar abrirte las piernas hasta lo indecible o bien te van arrastrando a embestidas por la cama hasta que tu cabeza golpea el dosel o cruzarte los brazos detrás de tu cabeza y tirar de ellos en dirección contraria a su orientación natural, como si te quisiesen dislocar los hombros, y rugen, algunos rugen que da miedo, como los leones de Africa, hasta miedo da que te puedan dar un mordisco, pero cuanto más rugen casi que mejor, la cosa terminará antes. De repente los rugidos pasan a ser estertores, que te asustas y todo de que el fulano se te muera encima y… ahí se vienen en ti. Cuando se corren se quedan muertos, laxos sobre tu cuerpo y por cortesía aguantas unos segundos (no muchos que pesan cosa mala), después te quejas de algo para que se aparten y suelen hacerlo.

-¡uffff! ¡te he dejado rota eh!

-si mi amor, es que eres de lo que no hay, clientes como tu no tengo muchos, eres un encanto (los seres primitivos siempre son un encanto ¿o nunca os quedasteis embobados viendo las evoluciones de los bonobós en un zoo?).

-es que yo follando… pocos me ganan en esto eh

-claro cariño ¡ay! es que me dejaste que voy a tener que parar de trabajar unos días.

Y el animalito ríe, satisfecho de su virilidad.

Neandertal

Y va mi amiga, que se lio con un tipo que la ponía muy cachonda y resultó ser un pollino de estos en la cama y me pregunta que como puede decirle, sin herirlo, que no quiere salir más con él y menos aún tener sexo ¿sin herirlo? ¿como que sin herirlo? ¿y a todas las mujeres que herirá ese cenutrio por ahí? ¿qué pasa con ellas? ¡me cago en la leche! ¡joder! ¡que follar decentemente no es tan difícil! solo hay que ser un poquito delicados y no perder la calma por algo que no se va a escapar ¡caramba! ¿como que sin herirlo? ¡ay si yo pillase a uno así y no esperase que pagase un siguiente polvo!

-¡Hijo de la gran puta! ¡follas de pena! ¡como un puto pescado! a mi no me ves más el pelo.

Pero es que eso se lo digo a un cuarto de polvo, me largo corriendo y que no se le ocurra ni llamarme en su vida. Casi seguro que el ego se le cae a los pies, pero de los golpes algunos aprenden, así que no me extrañaría que mejorase sus errores y con la siguiente lo hará mejor.

Conociendo a estos personajes comprendes porque su mujer se descuidó, seguro que un buen día descubrieron que si se arreglaban las malfollaban, si no se arreglaban el cenutrio se estaba quieto, cosa que mejoraba mucho su bienestar psiquico y físico, así que un buen día decidieron descuidarse, para que el tarugo se mantuviese a distancia ¡anda que no saben nada algunas!

**Nota: no son muchos los clientes así, no se, quizás entre los que yo tengo pueden ser de esta guisa un diez o un quince por ciento, pero es que ¡como se hacen notar los desgraciados! si un día tienes de primero a uno de esos ya pueden venir después tres o cuatro que sean fantásticos amantes, que el mal sabor de boca lo tienes ahí por varios días.

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