¿Nadamos a contracorriente?

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Cornuda

Llevamos siglos empeñados, más que en ser fieles a nuestras parejas, en exigirles fidelidad. Por otra parte tratamos de dar fidelidad, me refiero a la sexual, pero… ¿por qué lo deseamos o por que presentimos que nos será exigida? Posiblemente cuando eramos monos la fidelidad entre nosotros era la misma que hoy entre los bonobos, nula, cuando nos erguimos sobre dos patas posiblemente seguimos igual, follando dentro de cada grupo como y con quien nos daba la gana, quizás, como mucho, había normas de jerarquía, como en muchas otras especies de animales y para de contar.

Pero claro, un día un grupo de homínidos presenció un hecho sobrenatural, que se yo, quizás un rayo partió un arbol por la noche, de ese arbol salió una lechuza viva pero aturdida que se posó en el hombro de algún homínido de aquel grupo para después largarse volando, aquellos humanos se asombraron, no comprendían lo que había pasado, se asustaron, y uno de ellos, el más mierdecilla de todos, el que no valía para nada ni ganas tenía de valer porque era vago se dijo así mismo ¡ésta es la mía! ¡voy a vivir sin dar golpe!

Enseguida buscó una explicación “sobrenatural” para un hecho fortuito, hablo de revelaciones, de entes superiores, de visiones, de apariciones, asustó más a aquel grupo ¡Ah de vosotros! ¡si no haceis lo que yo os digo! ¡los dioses vendrán y os lo quitarán todo! ¡hasta la vida! y el resto de hombres, más válidos en muchas cosas pero no tan imaginativos claudicaron, quedaba inventada la religión.

Y claro, para inventar dioses vengativos hay que inventar a la vez motivos para que quieran vengarse, así que inventó una serie de pecados, los normales: no matar, no robar, no pegarle al vecino, respetar a los padres, pero claro, el orden natural de la vida ya hacía que esto, más o menos, fuese así, en todo caso eran cosas que no se hacían con asiduidad, al ser humano no solía remorderle demasiado la conciencia por esas cosas ya que generalmente no las incumplia. Los dioses tenían que ser más imaginativos, putear un poquito más al personal, que este se sintiese amedrentado, con la conciencia remordiendole siempre ¿Qué hace un ser humano con mucha frecuencia y que pueda ser pecado?  -meditó nuestro cabrón inventor de la religión- se dijo que comer era una opción, pero claro, si decretaba que comer era pecado su grupo se moriría y a ver que hacía él entonces, con beber pasaba lo mismo, cazar o cultivar la tierra no podía ser pecado, era lo que le proporcionaba sustento al grupo que lo mantenía a él ¡caramba! -se dijo- ¡follar! ¡follar lo harán siempre! ¡aunque sea pecado! ¡les gusta tanto que no podrán dejar de hacerlo! y aunque lo hagan un poco menos tampoco vendrá mal, el grupo no crecerá demasiado, siempre encontraremos alimento, yo los tendré acojonados y sintiendose siempre culpables y me mantendrán a cuerpo de rey. Y ahí empezó a lanzar sus fatuas: follar es pecado si no es para reproducirse, no desearás a la mujer de tu prójimo, o Dios, que todo lo ve te enviará un rayo fulminador como al arbol, y tu alma, que es el buho, irá directa al infierno, eso me lo dijo Dios el otro día, ese que entré en trance, y los hombres aprendieron eso, y obedecieron, y transmitieron esa enseñanza a sus hijos.

infidelidad

Y ahí estamos, tratando desesperadamente de ser fieles ¿o más bien molestándonos en exigir fidelidad? en todo caso da igual, no logramos ni lo uno ni lo otro. En el fondo, cada persona sabe, cuando se une a otra, que existen muchas posibilidades de que esa pareja le sea infiel algún día. Es más, sabe que existen muchisimas más posibilidades de una infidelidad que de la fidelidad que exige/promete, incluso puede que lleve una doble vida plagada de infidelidades pero se niega a creer que eso le pueda pasar a él/ella, esa desgracia solo le pasa a otras personas.

Pues no queridos y queridas, os pasará a vosotros, y cuanto más nos liberemos de las ataduras que imponen las religiones más os pasará, no es natural eso de ser fieles sexualmente, se trata de algo aprendido, algo cultural, inculcado durante siglos a machamartillo, de hecho no hace mucho leí que un escaso 3% de especies animales mantienen esa fidelidad sexual, y aún así hay serias dudas de si uno de los dos, de cuando en cuando, no echará una canita al aire si se pone a tiro otro miembro de su especie de distinto sexo, al fin y al cabo nadie ha puesto hasta la fecha una vigilancia permanente sobre una pareja de cigueñas o cuervos.

Cuentan las estadisticas que un setenta y tanto por ciento de hombres son infieles, otras dicen que la infidelidad en nosotras, las mujeres, ronda el cincuenta por ciento ¡y subiendo! y ahora, pensad por un momento en quienes contestan a esas estadísticas y en que pregunta hacen ¿cuantos de vosotros/as podeis poner la mano en el fuego y asegurar que jamás le seriais infieles a vuestra pareja?, pensadlo bien, la infidelidad no hay por qué buscarla, aparece, yo si tuviese un novio o un marido, pues bueno, no le sería infiel, así a bote pronto pero ¿y si un día me tomé dos copas, tengo la líbido un poco subida y aparece George Clooney pidiendome guerra?

Tal y como estamos “culturizados” es evidente que no nos vamos a poner a follar en medio de un parque con el primero que pase, por mil razones: no estamos por la labor, vamos pensando en otras cosas, tenemos que llegar al trabajo o a recoger a los niños de la guardería, el tipo es más feo que Picio, lo que querais, pero todo es que nos pille el asunto con la persona adecuada y el momento adecuado. Por todo esto pienso que esas estadisticas no son reales, si a cualquiera nos preguntan ¿sería usted infiel a su pareja? muchos contestaríamos que no, evidentemente ¿con quién? Después hay gente condicionada que contestará que no por que es lo que tienen que hacer en su cuadriculada mente, ni por asomo se le ocurrirá la posibilidad de que él/ella “puede caer en la tentación y pecar” (el día que suceda  irá a su confesor llorando amargamente, pero ha sucedido).

Direis vosotros que hay gente que fue fiel, bueno, si contamos a los que ya dicen las estadisticas que no lo fueron ni lo serán, pocos quedan, si descartamos a los que mintieron y después cayeron aún quedan menos, y si quitamos a los que dijeron que eran fieles y van a caer muchos menos aún, pero si, a lo mejor un diez por ciento, quizás menos, de la población fue fiel a lo largo de su vida, y la verdad, a lo peor están en una edad que ya no es para tirar muchos cohetes, así que en fieles se quedaron pero ¿por qué? ¿por simple amor a su pareja o por qué se les inculcó que tenían que serlo y lamentablemente nunca se les presentó la ocasión para dejar esa fidelidad de lado?

cornudo asesino

No se que pensais vosotros al respecto, pero yo pienso que los seres humanos nos empeñamos hipócritamente en exigir y tratar de dar algo que resulta imposible ¿no sería mejor decirle a la futura pareja que dudamos muchismo de poder ser fieles durante toda una vida? ¿no sería más coherente no exigir esa fidelidad sexual que tantisimos matrimonios rompe? ¿no sería mentalmente más sano reconocer que podemos caer, a veces con facilidad pasmosa, y dejar de darle tanta importancia a un polvo momentaneo?

La verdad, tengo muchos clientes casados, estoy convencidisima de que quieren con locura a sus esposas y porque echen un polvo conmigo no las quieren ni un poquito menos, y dirá alguno ¡coño! ¿y si las quieren tanto por qué van a follar contigo? pues muy sencillo, porque les atraigo sexualmente, y punto, no me querrían como esposa ni en pintura, por la razón que sea, no se, hoy folle con un señor muy aficionado a las motos, a mi no me gustan nada ¿un tipo así me querría de esposa? Ayer otro me contaba lo bien que cocina su mujer y lo bien cuidada que tiene la casa y yo… en esas cosas soy un desastre, menos mal que tengo a una chica que viene dos veces por semana y me lo pone todo en orden ¿ese señor me tomaría como pareja? Simplemente soy distinta a lo que tienen en casa, les doy morbo, les atraigo sexualmente y… quieren follarme, como tienen dinero pagan por ello y arreglado. Pura naturaleza humana, el resto… ganas de buscar traumas donde no debería de haber ninguno.

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