Para las putas, mejor de derechas y conservadores

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Putilla

Todo esto de la liberación femenina, de ser laicos e incluso antireligiosos acerrrimos, de ser progresistas y tal queda muy bonito en los papeles, pero mejor no que me jode el negocio. Y me explico bien explicada.

A lo largo de la historia siempre hubo putas, nos putearon (valga la redundancia) de mil formas distintas, ora haciendonos vestir de determinadas maneras, ora enviandonos a guetos, como fuese, pero siempre existimos. Hoy en día en las sociedades menos tolerantes sigue habiendolas. En Arabia Saudita, por ejemplo, está prohibido que se prostituyan las naturales del país, pero los pisos de Dubai están llenos de putas de lujo rusas que ganan un dineral, y ser puta, por ejemplo, en una sociedad ultracatólica como la polaca es altamente rentable.

El patriarcado (machismo para que nos entendamos bien) cuentan que impuso en el mundo tres clases de mujeres: la mujer esposa, la mujer monja y la mujer puta (después también hablan algunas teóricas feministas de las mujeres locas) y esto hoy en día nos suena a algo malvado por parte del hombre opresor ¡y una mierda! era cojonudo.

Vamos a ver, vayamos por partes, en todas las épocas de la historia y en todo tipo de sociedades hubo mujeres a las que les encanta estar en su casita cuidando a los suyos, también hubo beatas, y las hubo y hay (¿estará bien dicho “habemos”?) mujeres a las que nos encanta follar, y si follando ganamos dinero ¿qué más se puede pedir? En no pocos casos posiblemente de unos grupos de mujeres, algunas, pasasen a los otros por las razones que fuesen, pero esos grupos estaban bien definidos y esto era bueno para nosotras las que nos dedicabamos a la prostitución: normalmente no se le faltaba al respeto y honra a una esposa, salvo excepciones raras a casi nadie se le ocurría proponer sexo a una monja y… las putas estábamos, para que nos faltasen al respeto, nos deshonrasen y nos pagasen por follar. Así, todas contentas el ama de casa era feliz en la seguridad del hogar, la monja rezando y la puta ganando dinero por darle al fornicio.

Calientapollas

Pero… llegaron todas esas ideas liberales (que gracias a Dios siguen sin ser aceptadas por las monjas, aunque estas son pocas), algunas creen haberse liberado con ellas y ahí andan, confundidas, perdidas y, lo que es peor, jodiendonos a las putas, pero bien jodidas ¡y sin pagarnos nada!.

Antes eramos nosotras las que vestiamos de manera provocativa, para incitar al sexo, sexo que además queríamos y nos importaba una mierda pinchada en un palo si un hombre se acercaba y nos tocaba una teta o nos daba un cachete en el culo, si eso servía para que se excitase más y terminase pagandonos por follarnos nosotras encantadas. Pero ahora no, ahora resulta que cualquier mojigata, con la excusa de “sentirse sexy” o “a gusto con ella misma” se coloca un top enseñando ombligo y una minifalda que quita el hipo y así sale a la calle (yo me visto más decentita que muchas que se cruzan conmigo por la calle y no ejercen mi oficio).

El hombre, por mucho que algunas/os intenten amariconarlo, es hombre, siente deseo, atracción, etc. por el sexo opuesto, y si, se le puede machacar con ideas de que debe de respetar al sexo contrario y todo eso pero… a la mínima de cambio le saldrá la testosterona por y donde menos se piense, y claro, esa testosterona no sale ante una  monja, o ante una ama de casa que hace la compra en el mercado, pero desde tiempo inmemorial las putas estabamos para eso, para que la echase fuera con nosotras, y claro, ahora le aparece una putilla aficionada, putilla en sus ratos libres, que no quiere follar, solo sentirse sexy, a gusto consigo misma, y va el tío, con tres copas encima, le suelta una burrada y le toca una teta, ella monta la de Dios y ya la tenemos liada, después aparecerá el grupo feminista de turno poniendo al tío a parir y tratando de crucificarlo usando para ello a la más cruelísima abogada del entorno donde los hechos suceden.

Zorra

Pero no solo eso, después hay de estas descocadas que además follan gratis a diestro y siniestro, pero resulta que cuando por la zona donde se mueven se enteran de que las llaman putas se ofenden cosa mala y ponen el grito en el cielo ¡no soy puta, soy libre! exclaman, olvidando que el macho de la especie humana lleva milenios llamando puta a la mujer que se folla con facilidad, pretendiendo de este modo cambiarles un instinto que llevan grabado a fuego en su cerebro en dos días, cuatro charlas y con unas leyes mal hechas.

Y oigan, señoras y señoritas que se visten como putas sin serlo y que follan gratis con quien les da la gana, pongan ustedes si quieren el grito en el cielo pero ese hombre de bien poco es culpable, a lo largo de la historia, la que no era puta además de no serlo debía de aparentarlo, si ustedes quieren que esos hombres, desbocados, no se propasen con ustedes vistan con decencia y recato (¿cuantas veces se habrá visto a una monja denunciando que fue violada?), no paseen a altas horas de la madrugada por ciertos lugares, y en definitiva, comportense con decencia, dejen que nosotras, las putas, lidiemos con ellos, que para eso estamos, además de hacerse un gran bien a ustedes mismas nos harán un gran favor a nosotras, que vivimos de ello ¿de acuerdo?

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