Mamá me pillo mientras masturbaba a mi hermana

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Ese día, mi hermana menor Elena estaba más caliente que de constumbre; habian estado conversando entre amigas las cosas que hacían con sus enamorados, al salir del cole, donde estudiamos. Me entregó su calzón para que se lo guarde, señal de que deseaba ser acariciada muy fuertemente.

En el trayecto a casa, Pedro el negro que teníamos como chofer, estaba muy concentrado en el pesado trafico, por ello no notó lo que hacíamos en el asiento de atrás.

Elena no se aguantó de llegar a casa, llevó mi mano a su vagina, que húmeda y muy dilatada, esperaba ser acariciada generosamente, ella urgaba entre mis calzoncillos cogiendo muy fuerte mi polla, que siempre estaba lista para entrar en acción, cobrando fuerza y vigor en forma desesperada, quería estallar.

Logré unos minutos jugar con mi lengua entre sus piernas, provocando un largo y profundo orgasmo, se puso muy tensa, sus largas piernas se estiraron, se estremeció toda, su cabeza reclinada para atrás de un lado a otro, los ojos cerrados, se mordía los labios para no gritar. Tan sólo dejó escapar un suave gemido que interprete de satisfacción.

Pedro, nos dejó en casa y volvió a la fábrica, esa noche papa salía de viaje, mi hermana ingresó a la ducha, y yo contesté el teléfono, era Miguelito, mi mejor amigo que por estar enfermo no fue al cole, y quería que le dicte la tarea y le narre las ocurrencias del día. Elenita pasó desnuda frente a mí, invitándome a que la siga, con la toalla terminaba de secar su ondulada cabellera rubia como el oro que enmarcaba su bello rostro, y que posaba el largo cuello bien formado.

Tendida en su cama espero prudentemente a su hermano y amante y como no llegaba el amor de su vida exclamó: F E R…N A N…D O…F E R N A N D I T O…ven, mi amor, que te necesito. La conversación se prolongó, pese a mi esfuerzo por terminarla, Miguelito bla…bla…bla y bla…ocasionando que desesperada, mi hermana gritara muy fuerte F E R N A N D O, cuelga ya y ven de inmediato o te arrepentirás.

No me acuerdo como es que me ví desnudo hincado, tomando la rica sopa que generosamente me brindaba la vagina de Elenita, que me estuvo esperando echadita en la cama de su alcoba, mi lengua saboreaba los labios vaginales (mi hermanita aún no tenia vello púbico), mientras mis manos jugaban con los pezones muy erectos.

Un gemido entrecortado terminó en llanto, cerró fuertemente sus piernas, me ví privado de mi deliciosa tarea, apartó mis manos, y comenzó a insultarme M A L O…eres U N M A L O… sabías desde el colegio que te deseaba, y tú hablando con el idiota de Miguel, acaso no te di mis bragas? acaso no me acariciaste en el auto? M A L O…B O B O…I D I O T A… si te vuelvo a ver hablando con el tal Miguel, los mato a los dos. No supe qué hacer, todo mi animo decayó, acaricié su cabecita, la besé, me esquivó la boca apartándome con sus largos y delgados brazos.

Buen tiempo estuvimos así, sin saber qué hacer, hasta que apliqué psicología, decidí ignorarla y masturbarme en su presencia, mientras contemplaba la delicada y fina decoración de su dormitorio lleno de peluches, ositos y otros adornos, mi olfato aspiraba un delicado perfume de hembrita excitada, pero frustrada.

Mi hermana reaccionó y sollozando me dijo: no, Fernandito, no lo hagas, para eso estoy yo, se incorporó, tomó delicadamente mi polla, que comenzó a recuperar su porte triunfador, la acarició, jugó con ella, mientras mis manos retomaban la actividad interrumpida y pronto estábamos como en el comienzo, puse todo mi empeño en acariciarla, notando que se le venía un orgasmo muy profundo y prolongado, sus piernas me asfixiaban, y para no dejarla a medias y cortarle el orgasmo, levanté mi cabeza para respirar y tomar fuerzas, cuando quedé paralizado, el espejo reflejaba el rostro de mamá, que estupefacta contemplaba a sus dos hijos desnudos acariciándose.

Mierda? qué hacer? ponerme a llorar y echarme la culpa para proteger a mi hermana? Dios mío, interrumpir el fuerte orgasmo que presentía se le venia a Elena después del ataque de histeria que logré hacerle superar. El ACABOSE, mi hermana se echaría a llorar, mamá armaría un escándalo, Elena quedaría traumatizada de por vida y nunca mas volvería a gozar del sexo, mamá le contaría a papá que encontró a su reina, a su engreída, desnuda haciendo el amor con su hermano. Dios mío, qué hacer? Rápidamente tomé la decisión de asumir como hombre mi tarea, ignoré a mama y continué con tal empeño y dedicación, que en efecto sobreexcité a Elenita, mis piernas mojadas por los líquidos lubricantes que fluían de mi pene formando un pequeño charco en el suelo.

A los pocos segundos la manifestación de placer fue tan fuerte, que comenzó a gemir tan alto que tenia miedo de que los vecinos nos escucharan, o que mamá interviniera pensando que estaba matando a su hija, su vagina segregó tal cantidad de líquido que mi lengua no daba abasto para sorber tan deliciosa sopa, mojamos la colcha de su cama, porque debido a las circunstancias no coloqué la toalla que acostumbraba para proteger la cama, fue algo maravilloso. Elena tuvo una serie de orgasmos largos y profundos, me masturbó con mucho amor, aferrada a mi pene, al que le decía: tú eres mi rey, el único, nunca tocaré a otro, Fernandito, nunca me casaré, sólo quiero vivir contigo, nunca nos separaremos.

Su manos esparcían por todo mi cuerpo el semen, que con amor hizo que mi polla repetidamente eyaculara, le encanta embadurnarme, dice que me está echando aceite bronceador.

Desnudos y agotados nos quedamos dormidos muy abrazados, lo bueno vino después cuando en la noche mamá me llamó a su alcoba.

Esa tarde despertamos a las seis, la besé y tomé una ducha, me vestí, fui a dejar mi ropa sucia y encontré el bikini de mamá aun húmedo, después que nos vio entro a su cuarto, y que mientras Elenita gemía fuertemente, ella se masturbaba varias veces, limpiándose con esa prenda.

Ya les contare que paso esa noche en mi narración “MAMÁ ME DESVIRGÓ”, antes de leer este capitulo tenia que haber leido “Mi hermana me pidió que le bese su cosita”

Igorth Fernando Nolasco Nozco

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