Las mujeres somos muy idiotas

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Iba a titular este post “Creen que las mujeres somos idiotas” pero no, no es que lo crean, es que lo somos y para comprobarlo solo hay que ver, más que lo que nos venden lo que compramos, porque una cosa si que es evidente, si nosotras no comprasemos ciertos “productos” no los pondrían a la venta, así de claro. Los compramos, los consumimos, se venden de maravilla entonces ¿de quien es la culpa?

Empecemos con la programación de TV ¿que sexo es el gran consumidor de la telebasura que ahora se da por todos los lados? Cada país tendrá los suyos pero ¿qué sexo se pega mayoritariamente al televisor a ver Gran Hermano, Hombres mujeres y viceversa o la mierda esa de Salvame? programas que o bien no sirven para absolutamente nada o como mucho nos aportan puro chafardeo.

¿Como puede llegar a importarnos si Jesulín de Ubrique es un padre enrollado con su hija o no lo es? y sin embargo ahí estamos, millones de mujeres en España pendientes de tal cosa (y en otras partes del mundo de otras similares), comentándolo al día siguiente en el trabajo o en la cafetería como si eso fuese más importante que lo que se gasta nuestra Casa Real, las cifras que aumentan día a día de parados o cualquier otra cosa en la que realmente nos va la vida, la calidad de vida mejor dicho.

Alguna dira ¡Eh Alba no te pases! ¡qué no todas vemos eso! bueno, la que se de por aludida allá ella, yo es lo que compruebo un día si y otro también, las mujeres vemos esas mierdadas, y si, podemos decir, bueno, tampoco es tan grave, los hombres son igual de imbéciles, ven futbol, deportes en general, que vienen aportando más de lo mismo, o sea, estupidez que no sirve absolutamente para nada ¿alguien puede decirme que se saca tras una mañana entera viendo a Fernando Alonso dar vueltas con un coche en una pista de carreras? ¿que importancia tiene en vuestras vidas el hecho de que Messi marque un gol o lo marque Ronaldo? ¿deja vuestra empresa la crisis mañana y deja con ello de correr peligro vuestro empleo? Está claro que hay ciertas personas que tratan de tener anestesiada a la sociedad en general, a nosotras nos anestesian con Belén Esteban y Cía. y a vosotros con los deportes. ¿Nunca os habeis preguntado porque algunos bólidos de Formula Uno están patrocinados por grandes bancos? Creo que fue Nerón el que dijo aquello de al pueblo pan y circo, una forma de tenernos aletargados como otra cualquiera, que no nos demos cuenta de lo realmente importante y que pasemos de todo.

Pero es que aún dentro de que los hombres son similares a nosotras, igual de estúpidos pero con distintas preferencias, las mujeres les ganamos con diferencia. No se si esta web será visitada por muchas lectoras, me imagino que hay más chicos disfrutando de Aztepajas.com que chicas pero es que esto lo ve cualquiera, yo lo compruebo cada vez que voy a la peluquería, hablo de las revistas femeninas.

Se compran al día por millones en todo el mundo, son grandes cadenas  y el mismo formato lo venden aquí, en Venezuela o en Australia: Glamour, Elle, Cosmo, Mari Claire, Vogue, etc. etc. etc. A poco que os fijeis esas revistas nos tienen por totalmente imbéciles, y lo peor es que nosotras lo somos.

Revista Woman

El formato de esas revistas es sencillo: minireportaje de ponerte los dientes largos tipo “saca la jefa que llevas dentro” “exige tus derechos” “como conseguir un aumento de sueldo” etc. Reportajes que jamás se ajustan a la realidad y ni por el forro conseguirás lo que dicen y después cuatro páginas de pura publicidad de productos cosméticos, ropa, etc, que te la ponen como imprescindible para que el sueño se cumpla.

En otra sección, más que a ser mujeres nos enseñan como ser putas perdidas: “Como vestir sexy en el trabajo” “Haz que él te desee” “como hacer una buena felación” “el sexo anal es divertido” etc. etc. etc. Y entre reportaje y reportaje montones de páginas de publicidad de cosmética, ropa de moda, complementos, etc.

Al final, a veces y no siempre, un par de minireportajes sobre algo que aparentemente es interesante: viajes. Te hablan de aventura, de intrepidez en el desierto del Sahara, de como te sentirás en la lejana China y su milenaria cultura o de la relajada vida en los mares del sur, total… para decirte que lo guay es irte a un Spa a Tunez (promocionado por la agencia de viajes correspondiente, claro) o para sugerirte que vayas de viaje a Pekin, de compras claro (que tu no vales para otra cosa nena, consume, consume, consume) y si vas a los mares del sur es un Spa marino (promocionado claro).

Total, que cada chica (y son millones) que compra una de estas revistas no compra grandes reportajes, ni cosas realmente útiles, ni buena información, a veces hasta nos engañan impunemente, te hablan en la portada de un superreoportaje sobre alguna mujer interesante y dentro… media página sobre su vida, ni una misera entrevista, nada que no sepamos de antemano, solo compramos publicidad pura y dura, es como si te dijesen a la puñetera cara “mira nena, tu eres algo que solo nos sirve para consumir, para comprar, lo demás de tu existencia nos importa una mierda o menos” Y eso cuando el reportaje no es sexual de esos tipo “Ponlo caliente” (a él, tu ya he dicho que les importas una mierda), ahí parece que la revista esté hecha por hombres, te explican bien como tienes que hacerselo y después ya te anuncian colonias y ropa para que estés más sugerente (para él, claro) a veces hasta te anuncian algún lubricante anal o condones, no vaya a ser que a él le salga el polvo caro.

Ahora fijemonos en cualquier revista masculina, las hay realmente estúpidas pero lo cierto es que cualquiera de ellas de entrada tiene bastante menos publicidad que las orientadas a nosotras. Pero es que después para ellos hay buenas revistas y malas, tienes por ejemplo DT o FHM que entre tía y tía medio desnuda te pone reportajes estúpidos, de cachondeo, los típicos lujos inalcanzables por la mayoría en coches, motos o restaurantes exclusivos, cosas de cachondeo y algún reportaje (en el que les demuestran que ellos también pueden ser unos machotes) sobre como sobrevivir a un accidente de aviación en plena selva amazónica.

Revista Man

Pero si nos vamos a la revista MAN, que es para mi gusto la mejor que tienen ¡joder! la diferencia con cualquiera de las nuestras es abismal, hay algo de publicidad, si, pero sin exagerar, y al fin y al cabo la publicidad es comprensible hasta cierto punto en una revista, son parte de sus ingresos, pero es que después de entrada hay un trabajo de edición cuidadisimo, hay ¡faltaría más! chicas ligeritas de ropa pero ¡qué chicas! las modelos más in del momento, las actrices o presentadoras que están en la cresta de la ola, etc. o sea también ahí somos pura carne, eso si, tratada con sumo gusto en todos los sentidos, pero es que después están los reportajes, si son de viajes son de viajes de verdad, nada de ponerte una foto del Sahara y recomendarte que vayas a un spa de Tunez, ni mucho menos, ahí hablarán tres o cuatro expertos en el desierto, te recomendarán que visites la zona tal y cual donde podrás ver lo mejor de la cultura targui, etc. Y ya no hablemos de entrevistas: políticos, presidentes de grandes multinacionales, deportistas de élite, o sea, gente que tiene cosas interesantes que decir y que pueden inspirar a otros por mil caminos útiles para el desarrollo de la sociedad. Y claro, si hay algún reportaje sobre como tratar a las mujeres, encima van y lo hacen bien (supongo que ya saben que nosotras nos emputecemos solas, para enseñarnos a ello ya están nuestras revistas), con elegancia, les enseñan a hacernos sentir como reinas, al menos hasta que nos den la patada y nos cambien por otra.

Y alguien a lo mejor piensa en como cambiar esto, es muy fácil, si no compramos esas revistasque por otro lado solo nos ofrecen publicidad, a buen seguro que cambiarían el chip, que también podemos querer hacer viajes interesantes, también nos gustaría disfrutar de buenas fotografías de “machos” en nuestras revistas, y evidentemente también nos resultaría muy interesante que entrevistasen a hombres y mujeres que nos puedan aportar algo útil a nuestras vidas ¿o no?

De las revistas del chafardeo, que consumimos con fruición y dice bastante de nosotras y nada bueno, hablaré otro día.

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