La monta de la amazona con sobrepeso

0%

gorda follando con dos ombligos

Este fin de semana he hecho una escapada de las que yo llamo “riding horse”. Nos hemos juntado varios amigos liberales en una casa rural en la que no han faltado más que caballos, pero contradictoriamente, yo me he pegado las cabalgadas del año.

Y no ha habido ningún caballo, pero ni falta que ha hecho, porque con los rabos equinos de los componentes masculinos, no hemos necesitado más para nuestras folladas ecuestres, y yo concretamente, me he sentido más amazona que la Infanta Elena en el hipódromo de las Mestas de Gijón.

Cabalgar una buena polla es sensacional. Es tener todo el poderío masculino entre las piernas, bajo tu control, el que manejas a tu antojo y vas utilizando a tu favor según te apetezca.

Saltar, trotar, clavarse con entusiasmo, no dejar ni un milímetro de polla fuera, que la monta suponga un estruendo de placer, haciendo temblar las patucas y casi desencajar el útero de su sitio. Y si encima vas intercalando pollones varios, la única sensación que puedo describir es la escocedura final.

Y lamento no poder mostraros nada parecido a lo vivido este fin de semana, pero dado que parece que os gustan más las mujeres de gran calado que las delgadas, os dejo con una amazona que somete a su pony con varios kilos de sobrepeso.

Lo que sí me ha dejado un poco pensativa es la estructura corporal de la chica. ¿Qué narices es ese agujero que luce su vientre encima del ombligo? ¿Un segundo ombligo?
¿Una vagina alternativa?

  • COMPARTIR
5 Comentarios