La Caín es puta

100%

La Cain es puta, pero no es una puta cualquiera, del montón, tiene su historia, triste quizás, desgraciada posiblemente mucho, lamentable seguro que también, pero historia al fin y al cabo, que es bastante más que lo que muchas vidas anodinas tienen en su paso por este mundo.

La conocí en un club hace ya algún tiempo, su nombre de guerra era Bea pero yo la rebauticé, y supongo que mujeres malas, malisimas, habrá habido muchas a lo largo de la historia, pero para ella no se me ocurrió mejor nombre que Caín, cuando hablaba con otras compañeras la nombraba así y con La Caín se quedó para los restos.

Ya es algo vieja para ser puta, pero ahí sigue, follando por dinero y sobreviviendo bastante decentemente, con su clientela más o menos fija y algunos que otros transeuntes que van apareciendo, diciendole a todos que es portuguesa, a veces, a veces, si ve que el cliente prefiere a una mujer con algo de exotismo cuenta que es brasileña.

Pero no, La Caín apareció en el mundo en una medio choza de un poblacho Marroquí, con un padre que mientras su madre se deslomaba a trabajar una tierra esteril, él se ponía en cunclillas en lo alto de una roca a las horas frescas del día y cuando en esa roca daba el excesivo sol del sur hacía lo mismo en otra roca en la que daba la sombra. Cuando bajaba de cualquiera de las dos rocas la cosa no pintaba bien, posiblemente fuese para hacerle otro hijo a la madre, o si no, dependiendo del humor, para tundirle las costillas.

Cuando La Caín cumplió quince años pasó por su poblacho un señor en un coche, el señor le contó que iba para Francia, La Caín le pidió que la llevase y él le dijo que si “pero a cambio te follaré las veces que quiera”, ella, que solo tenía ganas de salir de aquella mierda de casa y de pueblo dijo que si, desde su pueblo a Tetuan le echó seis polvos, en esa ciudad le dijo que se bajaban un momento para estirar las piernas, ella fue al baño de la gasolinera y cuando salió el hombre había desaparecido.

Buscó trabajo y no lo encontró, así que comió de la basura unos días, hasta que se dijo que si un hombre le había pagado con un viaje por unos cuantos polvos otros podrían hacerlo con dinero, así que averiguó donde estaba cualquier burdel y pidió trabajo en el primero que encontró, el trabajo consistía, evidentemente en follar con los clientes, el resto del tiempo lo empleaba en recibir palizas del dueño del garito y en dejarse robar parte de sus ganancias por el mismo fulano, y si se negaba a ello o protestaba, llevaba otra andanada de hostias. Y todo esto sin saber leer, ni escribir, ni casi contar.

En esas estaba, llevando una zurra de hostias, cuando en el garito entró un legionario español que de vacaciones había decidido visitar esa ciudad, el legionario vio lo que le estaban haciendo a la chiquilla, le dio las del pulpo y unas pocas más al dueño del club, a otro más que se puso delante, la sacó del antro y se la llevó a Ceuta. Ella pensó que sus desgracias habían terminado con aquel hombre tan bueno. El legía, que era capitán, le hizo un contrato de trabajo como asistenta, o sea, criada, le dio instrucciones sobre como tenía que cuidar la casa y ella vio el cielo abierto, el capitán se lo cerró de golpe explicandole como le gustaba a él follar.

Poco tiempo después descubrió que estaba embarazada, sin saber evidentemente quien sería el padre de la futura criatura, el legionario le metió una tunda de hostias para que espabilase y la llevó a la clinica de un amigo, en Marruecos de nuevo, para que abortase, pocos días después, cojeando de dolor, la volvió a llevar para Ceuta y a reintegrarla en su estado de semiesclavitud, o sea, útil para trabajar, para ser follada, llevar alguna que otra hostia de cuando en cuando, todo dependía de lo que hubiese bebido su legionario, y no cobrar.

Obtuvo la nacionalidad española a escondidas de él, que no hubiese permitido tal cosa, cuando la obtuvo con algún dinerillo que le había sisado al militar cogió un ferry y se vino para la peninsula, en la peninsula hizo autostop y terminó en Portugal buscandose la vida en un puticlub del Algarve. Se ve que las hostias del capitán “para que espabilase” habían dado sus frutos, en ese puticlub rajó desde la ingle hasta el externón a una compañera que entró a robarla en su habitación, cuando el dueño del club fue a ver que pasaba lo rajó también, no mató a ninguno, así que solo pasó unos meses en prisión, donde aprovechó para perfeccionar su recien aprendido arte de rajar cuerpos y le rajó la cara a una compañera con una cuchara afilada, la había llamado puta.

En el penal portugués encontró un poco de paz y sosiego de manos de una colombiana que estaba allí presa, la habían cogido en el aeropuerto de Faro con el culo lleno de bolas de cocaina y, según La Caín, fue la persona que mejor le comió el coño en su vida, un buen día la soltaron y con algo de dinero que tenía subió hasta Oporto, entre hombre y hombre, copa y copa; y alguna discusión que otra aprovechó un día libre para romperle un vaso en la cara a un tipo en una terraza de un bar, el tipo solo le dijo que tenía unas piernas muy bonitas, ella le llamó hijo de puta, el empezó a cabrearse y se encontró con un vaso estampado en la cara y una fea cicatriz para los restos. Volvió a la carcel, pero poco tiempo, La Caín ya había aprendido cuatro letras, a escribir, a contar un poco mejor, controlaba su vida y además había aparendido que en pleitos es mejor tener un buen abogado bien pagado.

lesbianas en prision

De ahí terminó en Madrid, por viajar, y fue donde la conocí yo, le puse “La Cain”, era mala, difícil de trato y bastante desequilibrada, su humor cambiante hacía que nunca supieses a que atenerte con ella, lo mismo le dabas los buenos días y te devolvía un vete a la mierda, como al rato, si no le decías nada, te preguntaba con la mejor de sus sonrisas si estabas enfadada con ella, si le decías que si por lo que te había hecho antes podían pasar dos cosas: que se desviviese en disculpas o que volviese a mandarte a la mierda. A la hora de cobrar la jornada (en los clubes, hace tiempo que no trabajo en ellos, así que no se ahora, pero antes se cobraba al día) la pelea entre el dueño y ella estaba asegurada, también cabía la posibilidad de que estuviese asegurada entre otra compañera y ella si habían trabajado juntas, alguna novata claro, a una veterana no se nos ocurría trabajar con ella, a los clientes, bueno, tenía días, en unos los trataba de maravilla y en otros a palos, más de uno he visto correr delante de ella pidiendo auxilio en aquel puticlub mientras ella lo perseguía con la lima de uñas dispuesta a clavarsela en los huevos. Por eso el nombre le venía al pelo, mala como la peste.

Ahora además de ejercer chulea a otra chica que putea para ella y que además presume de que son novias, orgullosa. Ayer me invitó a su boda, así que allá fui, su novia, una del oficio menudita, muy guapa y de unos veinte años se casó con un ojo morado “me caí, con los nervios” -nos decía a todas- un rato después La Caín presumía, con la menudita toda colorada, de haberle puesto el ojo a la virulé “es que no me es nada obediente esta nena” -decía con fastidio La Caín- la menudita sonreía complacida.

Es la primera vez que veo a una puta enmacarrada por otra puta.

  • COMPARTIR
4 Comentarios