La imaginación en el sexo es tan importante como el tamaño de la polla

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follar aburrido

Hay tíos que se te suben encima y sientes con ellos lo mismo que si te pusiesen encima una losa de cien kilos: peso. Tienen la aparente ventaja de que se mueven, pero solo es eso una apariencia de ventaja, que hasta en eso sería mejor que se estuviesen quietos, al menos no molestarían.

A veces ese tipo de tíos se ve que pretenden tener algo que ellos consideran imaginación y entre sus movimientos torpes, acelerados y descoordinados te sueltan un “sufre puta sufre” que leyeron en algún cómic o alguna novelucha porno, quizás en algún desafortunado relato en Internet, y tu te quedas, mejor dicho sigues, mirando al techo, pensando en que tienes que comprar mayonesa y huevos de paso que vas para casa y piensas, si es que te das cuenta de lo que dijo, que será lo que espera ese hombre que te haga sufrir.

Y el problema de estos tíos, que si, que follan mal, no es que no sepan hacerlo, el problema, la pregunta, es ¿por qué no saben hacerlo? ¿por qué son tan sumamente inútiles en el sexo?

Después te encuentras con otros que sin una sola palabra te ponen en el septimo cielo, no les hace falta, hablan con sus manos, con la llema de sus dedos, con sus labios, con su lengua. Acarician en el punto justo, en el momento adecuado, interpretan según tus movimientos o tus jadeos tus deseos, y si tu estás pensando en que te morirías de gusto si bajase besando tu cuello suavemente hasta tus pezones y los mordisquease ligeramente parece que te leen el pensamiento y los tienes haciendo eso, con el añadido de que dos de sus dedos entran justo en ese momento en tu coño, empapado, se tuercen ligeramente hacia arriba y como por arte de magia tocan ligera y suavemente en tu punto G matandote de gusto.

Si se les ocurre hablar casi siempre te dicen alguna palabra cariñosa, y si te dicen, que también puede ser un “sufre puta sufre” tu emites un jadeo, entrecortado, para afirmar que si, que sufres, y que harás lo que ellos digan y deseen, y si hace falta te pondrás sumisa a sus pies, pero que por favo, suplicas, que no paren con lo que están haciendo. Cosa que ni se te puede ocurrir sugerirle al anterior, porque es un bruto, y capaz es de pensar que te encanta que te den un puñetazo en la cara y va, y como lo leyo en un relato… te lo da, no imagina, copia, y mal

¿Por qué hay hombres como el primero y hombres como el segundo? sería aparentemente fácil que todos fuesen como el segundo, al fin y al cabo, saber acariciar, tocar, lamer, besar… no parece tan difícil ¿no?

Pues me temo que si, que puede ser muy difícil, tan difícil como pintar un cuadro, escribir un poema hermoso o componer una bella melodía, y no estoy hablando de que haya que ser Picasso, Neruda o Chopin, pero si hay que ser imaginativo, buen improvisador y tener unas grandes dosis de creatividad.

Yo me imagino en la mente de un pintor y de uno que no lo es, el pintor cuando tiene una inspiración comienza a bocetar en su mente lo que quiere, cuando agarra el lápiz lo hace con delicadeza, y antes de dar cada trazo lo tiene visualizado en la  mente, sabe que intensidad darle, cuanto debe de apretar ese lápiz para que marque más o menos, sabe lo que quiere hacer y sobre la marcha se le van ocurriendo otras pinceladas, pequeños detalles que poco a poco van perfeccionando la obra, y sabe además, lo intuye, lo que le gustará ver al espectador, lo que despertará sus sentidos, lo que hará que ante su obra se quede parado y se emocione, y sabe perfectamente lo que le resultaría desagradable al espectador. Y no, no estoy hablando de Dalí, estoy hablando de ese chico que pinta distraido una tontería en la servilleta de un bar mientras espera por su novia.

Imaginación

Y es que todos, en mayor o menor medida, disponemos de un mínimo de creatividad, de imaginación, cuando nacemos nos viene de serie. A algunos, por educación, por el entorno, y por otras diversas razones se les atrofia y ellos tampoco hacen nada por repararla, al contrario, no será difícil encontrarte a uno de esos fulanos y si le hablas de esto pensará que todo eso son mariconadas, así que antes que repararla se reafirman una y otra vez en su idea, tercamente, a veces hasta con palmeros finos que se dedican a confirmarle que tiene razón, así que ¿para qué va a tratar de mejorar, de cultivarse o educarse? él es feliz así, animalizado, y los demás también parece que lo son, al fin y al cabo pocas personas dicen las cosas a la cara y si por detrás se están descojonando del cenutrio él no se entera.

Y si, a lo mejor echó doce, cien o mil polvos en su vida, incluso con mujeres distintas, pero ninguna le dijo lo mal que lo hace, las mujeres en esto somos muy caritativas, nos jode humillar a un hombre, sabemos como van de elevados vuestros egos en eso del folleteo, cada hombre del mundo cree, ciegamente a veces, que es el que mejor folla del mundo, así que ante la pena de hundir a un tipo de estos moralmente como mucho damos la callada por respuesta, o cuando te pregunta, orgulloso, si alguna vez te lo hicieron como él, le dices con una sonrisa que no, mientras, por dentro, piensas “¡menos mal!”

Podríamos tratar de mejorarlo, de explicarle que la imaginación y la creatividad se educan de muchas maneras, leyendo, yendo a una obra de teatro, viendo cine, hablando con la gente, sobre todo prestandole atención, observándola, que el primer paso para educar su sensibilidad sería que dejase de pensar que “todas esas cosas son tonterías” y que se olvide de eso que le dijeron tantas veces en tantos bares de que las mujeres lo que queremos “son unos buenos pollazos” porque la verdad, a veces, los pollazos son lo de menos, es más, pueden incluso no hacernos falta, ahí están las lesbianas como ejemplo, y yo misma estuve con tíos que ni me tocaron con la polla (un chico paraplejico, por ejemplo) y casi rompo el cabecero de una cama del orgasmo, intensísimo que me proporcionó con otros miembros de su cuerpo e incluso con sus palabras.

Y es que ya lo dicen por todos los lados, el mejor órgano sexual no es ni el coño ni la polla, el mejor órgano sexual es el cerebro, en el está todo, lo que imaginas, la coordinación de los movimientos para llevarlo a buen término lo que tu imaginación sugiere e incluso la capacidad para interpretar los deseos de tu pareja en ese momento, sin cerebro, mejor dicho, sin usar el cerebro o con él atrofiado para las lides del sexo malamente se logra nada con la pareja. Muchos, demasiados, son los hombres que piensan que lo importante es la polla, incluso algunos creen que la necesitamos grande, cuanto más grande mejor, no se si alguna vez este tipo de personajes se pararon a pensar que si solo quisiesemos una polla grande no nos harían falta, para nada, los hombres, nos compraríamos directamente un caballo, vale, un caballo quizás no, nuestros cuerpos se adaptarían mal a él pero nada nos impediría buscar solo novios y maridos nubios, estaríamos la mar de satisfechas que, me consta, la tienen bien grande.

Y el cerebro es como cualquier otra parte del cuerpo humano, se adiestra, para casi todo, hay quien adiestra su cuerpo y su cerebro para no tener miedo a saltar de un avión con un paracaidas, otros lo adiestran para resistir psicólogicamente grandes presiones, por ejemplo, como ejecutivos agresivos de grandes multinacionales; otros lo adiestran para el estudio y la memorización de conceptos, etc. Y me parece que para esto de ser razonablemente buenos en el sexo no hace falta mucho esfuerzo, con abrirlo, dejar que perciba todas las sensaciones que lo rodean, hacerlo permeable, dejar que se impregne de todo lo bueno que puede percibir y que deseche lo pernicioso me da que llega, si además de eso le permitimos aprender, leyendo por ejemplo, de quien sabe más que nosotros, de otras personas más sensibles sin pensar nunca que “eso son tonterías” me da que algunos mejorarían mucho en la cama.

Orgasmo fingido

Claro que ese tipo de personas si entran a Internet no será para leer esto ¿o si? Casi seguro que les gusta más ver como le meten “cuatro pollazos a una zorra”, zorra que fingirá que disfruta porque le pagaron para eso, para que finja, lo malo es que cuando nosotras finjamos en el mundo real pensarán que verdaderamente estamos gozando, al fin y al cabo, de todo lo que les rodea… es con lo único que se quedan.

Tres clientes me hice hoy, me cubrí de gloria, cada uno follaba peor que él otro, y eso que el primero follaba mal con avaricia, parecía que quería follar mal él solo, así que imaginaos los otros dos.

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