La dignidad de las que no son putas

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puta cobrando

Muchas son las voces que hablan, vocean más bien, sobre lo malisimo que es esto de trabajar como puta. Unos hablan de esclavitud, otros de trata de blancas (¿de negras no? ¿por qué solo de blancas?) otros de mafias, vamos que nuestro mundo suele ir unido de la mano con la delincuencia, y no diré yo que no haya casos, como en todo, también en política o entre el clero hay mucho delincuente y sin embargo aparentan ser oficios respetables.

Otros aducen que nuestro oficio es muy humillante, y hombre, que quereis que os cuente, yo si puedo elegir preferiría que una hija mía fuese médico a que fuese puta, como preferían que fuese ingeniera electrónica o licenciada en telecomunicaciones a que fuese auxiliar de enfermería o camarera, una supone que hay oficios que dan mayor bienestar que otros.

Pero de ahí a decir que ser puta es humillante va un trecho un poco largo, y suelen decirlo personas que no tienen ni repajolera idea de lo que es ser puta. No saben que la gran mayoría de los clientes, al menos de los que yo tengo, me tratan con mucho respeto y unas grandes dosis de consideración, raramente me ofenden, a no ser que yo me sienta ofendida porque en medio de un polvo el cliente de turno me diga algo del tipo “mueve el culo, zorrita”, que no es el caso, eso va en el oficio así que lo tolero sin más, es más, según y como puede hasta resultarme agradable oir algo así en plena excitación sexual, si me excitó claro, que a veces con algunos él estará follando pero yo, mi mente, está a otra cosa a años luz de lo que él pueda imaginar. Cuestión de que te lo hagan bien o mal.

Y claro que si, claro que hay clientes que te resultan faltones, que intentan humillarte, o que simplemente quieren que hagas cosas que a ti no te gustan.

Por ejemplo: últimamente y cada vez más abundan los que quieren follarme el culo, se extrañan cuando les digo que eso no lo hago porque “no me gusta”, es que no me gusta nada de nada y además (lo hice una vez, así que se de que hablo) duele, y mucho. A esos que se extrañan de que no me agrade tal práctica sexual les suelo proponer que sea al revés, ya que tanto placer creen que proporciona tal cosa les follaría yo a ellos el culo encantada de la vida, con un buen strapón, grandecito, pero oye, van y no quieren.

O sea, que tengo libertad de aceptar a quien yo quiera y dejar o impedir que me hagan lo que no me agrade. A veces cuando ya detecto que un tipo va a ser un impresentable le digo claramente que paso de ir con él, y no es al primero que he llegado a su hotel o domicilio y le devolví el dinero tras cinco minutos de tratarlo. O sea, que de entrada no me folla quien yo no quiero que lo haga.

Violencia contra la mujer

Creo que no pueden decir lo mismo en otros muchos oficios, la secretaria que tiene que acompañar a su jefe a algún lugar o a alguna reunión que no le gusta tiene que ir, por narices, no puede decir que no. La chica recien licenciada en Derecho y que trabaja en un prestigioso bufete de abogados de la ciudad no puede negarse a defender a un hijo de su madre, contra el cual ejercería muy a gusto como fiscal, si se lo ordena el jefe. Una ingeniero, si le ordenan que vaya al quinto pino, en un monte perdido, a revisar una antena en un día de mal tiempo también tiene que ir, por narices, si quieren en todos los casos conservar sus empleos. Además de eso yo mis días libres los tengo cuando quiero, no cuando me lo dice el jefe de turno, igual que las vacaciones, si me lo monté bien con un cliente y me soltó tres o cuatro mil del ala pues a lo mejor no vuelvo a trabajar en medio més, con lo cual mis vacaciones suelen sumar unos tres o cuatro meses al año ¿algún empleo me daría estas ventajas? me temo que no.

Otro día igual me ocupo de las desventajas de ser puta, que también las hay, pero es que esto se me ocurrió por una amiga, mi amiga y yo somos antitaurinas total, hemos ido a algunas manifestaciones juntas y todo contra la llamada “Fiesta Nacional” que para nuestro gusto es una “Gran Verguenza Nacional” verguenza que además hemos exportado y así existen festejos taurinos en los que se maltratan animales en varios lugares de América Latina y en el sur de Francia, donde parece que incluso está en auge.

Mi amiga es secretaria  en una pequeña empresa cuyo dueño, si hubiese ejercido de dictador déspota hubiese sido el hombre más feliz del mundo, es el típico que se pasa la vida humillandote, berreandote y faltándote al respeto y que después, aparece simpaticote dandote cera sobre lo buena persona que eres, vamos, al típico que cualquiera le daría una patada en los cojones si no necesitase el mísero sueldo que suele pagar a sus empleados. Después tiene sus gracias en plan erótico festivo y mi amiga tiene que cuidarse mucho de como viste, ya que para el fulano cualquier cosa es pretexto de que tiene ganas de follar, así que unos centímetros de más en el escote o de menos en una falda  ya serían motivos de sus ingeniosas chanzas al respecto de lo cachonda que está y de que tiene una cosa entre las piernas que iría muy bien entre las de mi amiga, después, a la hora del café de la tarde, en el bar junto al trabajo y antes de entrar, le pedirá perdón entre risas delante de todos, para que se vea quien manda, supongo.

A veces, este cabrón con pintas, según parece tiene detalles con sus empleados, detallazos los llama él a la vez que los trata como a miserables porque les compra la ropa de trabajo o les “regala” unas camisetas publicitarias que venían con algún producto de los que su empresa maneja, como el día que le regaló a mi amiga aquel paraguas enorme en colores rojo y blanco, que más que paraguas era sombrilla de playa y que mi amiga tuvo que agradecer casi con reverencia y que jamás uso, simplemente porque no es un paraguas discreto y ella lo es.

El otro día este hombre llegó con dos entradas para los toros ¡en las ventas nada menos! como la cosa iba de un asunto entre empresarios mi amiga, como secretaria que es del fulano, allá tenía que ir, agradecida y sin rechistar, porque ¡cuidado que son unas entradas de lujo! ¡de esas de primera fila! vamos, que mi amiga, que odia eso, tendría que ver bien visto además, como tres toreros masacraban a seis toros y además poner buena cara a aquellos señores y a sus respectivas secretarias así le cayesen todos como un tiro.

Mi amiga dijo eso tan valiente de “Hasta aquí hemos llegado don Eusebio, pero por ahí no paso” El la miró estupefacto, preguntandose como alguien puede ser tan imbécil de no aceptar ir a los toros en las Ventas y en primera fila, abrió la boca dos veces, le dijo a mi amiga que era un persona que no tenía respeto por nada ni por nadie incluidas las tradiciones más sagradas de nuestro país y le dijo que saliese de su despacho.

Toros

Al día siguiente cuando llegó a trabajar ya ni pasó de la recepción, la chica que está allí le dio el finiquito en la empresa, cuestión de ajustes de personal, ya sabes, dice don Eusebio que tiene que prescindir de algunos cargos demasiado onerosos. Mi amiga mantuvo el tipo y le dijo que antes de aceptarlo iría a hablar con la enlace sindical de la empresa que no le resolvió nada, junto a ella habían despedido a dos más, ya sabes, ajustes de personal para que la empresa sobreviva, y bla, bla, bla. Esa misma tarde en un diario leyó un anuncio, la ya su antigua empresa buscaba secretaria.

Uso mis contactos, hay buena gente entre ellos, por ver si alguno necesita una secretaria eficiente y formal, todos quedan en llamarme si saben de algo, uno de ellos lo hace y allá la mando, vuelve a tener un empleo con alquien que creo mejor persona que el anterior. Mi amiga me invita a cenar, para celebrarlo, no para de contarme todas las putadas que le hizo su anterior jefe, putadas pequeñas cada una de ellas pero que hacen que algo así sea malo de llevar, con alguna hasta suelta una lagrimilla, así que ya veis.

Y después, cuentan, soy yo la que no tiene dignidad. No se, pero hay gente que me da que no piensa que mi coño se lava y se estrena, lo que a machamartillo meten en tu cabeza, las humillaciones, las bajezas, los insultos… todo eso queda ahí, no se lava.

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