Estrenando piso follando en la escalera de aluminio

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estrenando piso con un polvo

Las parejas de hoy en día ya no se casan, como mucho lo hacen por lo civil, y si hablamos de sexo, raro es la que no folla la primera noche tras haberse conocido. Vamos, que lo de esperar a la noche de bodas o a estrenar el piso conjunto es ciencia ficción.

Pero echar un polvo en el piso a estrenar, sean vírgenes o no, es una experiencia exultante, merecedora de la mayor expulsión de fluidos de pasión por parte de cualquier pareja.

Porque sí, porque entre pasta, ladrillos, muebles desmotados, cajas, trastos y escaleras de obra, no va mal aplicar una comprobación de memoria de calidades, calibrar si el suelo soporta bien los empujones y cómo repercuten en los cimientos las embestidas.

Coitear entre obra y obra, el sueño del albañil, recibir bruscamente entre herramientas, trastos y suciedad, en un terreno hostil y tosco, el sueño y fantasía de toda remilgada, incluida yo.

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