Mi experiencia con el cliente al que le gustaba el sexo tántrico

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Sexo Tántrico

Una ya está un tanto acostumbrada a clientes raritos, incluso muy raritos, y además, como buena profesional de la putería trata de satisfacerlos a todos, aunque sea mintiendo y fingiendo, no pasa nada va en el oficio y cobro bien por hacerlo. No obstante, de cuando en cuando, aparece alguno que me supera.

Nada de tipos peligrosos, que esos ya los evito yo a las primeras de cambio, con solo lo que te preguntan por teléfono ya te das cuenta que mejor renuncias al dinerito que te van a pagar, mejor seguir conservando la integridad física e incluso la vida que jugartelo todo y a lo peor encima ni cobras. Y es que ya me contareis la confianza que da que un tipo te pregunte si te gustaría que te hiciese el amor (lo dice así) poniendote un cuchillo al cuello.

Pero claro, si el que te llama es un señor que te pregunta si sabes practicar sexo tántrico pues nada, le dices que si, además el individuo está alojado en uno de los mejores hoteles de la capital así que no habrá mayor problema, si le da una revolera, pues nada, coges tus cosas y te marchas tras haber cobrado por adelantado, nadie se expone a que te lies a chillar como una loca en una habitación de un buen hotel.

Mientras me desplazo en el taxi me voy preguntando que hacer con eso del sexo tántrico, tenía que haber perdido unos minutos en leer algo en Internet sobre el asunto, pero ahora ya está, ya me apañare como pueda.

Cuando llego a su habitación me abre la puerta un chico de unos 35 o 40 años, no muy alto, gordito, calvo y con unas gafitas de esas redondas. La habitación está iluminada por un número indeterminado de velas y el tipo lleva una especie de calzoncillo raro, da la sensación de que se lo hizo con un trozo de sábana. También lleva un colgante del cuello, una cadena muy larga con un medallón, me fijo en el medallón y es un pene, el conjunto parece comprado en un todo a cien o en una tienda de esas de bisutería de baratillo.

Antes de pagarme me pregunta si soy buena con el sexo tántrico y yo lo que quiero es el dinero en mi mano, después dios dirá, cojo los tres billetes de cien euros de su mano a la vez que le digo que soy buenisima en todo tipo de artes sexuales orientales, guardo el dinero en el doble fondo de mi neceser y le sugiero que vayamos a lavarnos.

-no, en sexo tántrico no hace falta lavarse

-¿como que no cariño? es necesario purificarse ¿o no? ¿de verdad sabes lo que es el sexo tántrico?

Sexo tántrico

Me mira raro pero claudica, se quita el calzoncillo raro y me acompaña al baño donde lo lavo con parsimonia, después me lavo yo y cuando salgo, allí está el tarambana, otra vez con el calzoncillo raro puesto y sentado en un extremo de una manta que echó en el suelo, a todo esto la habitación está llena de velas derramando su cera en los lugares donde se encuentran, y el tipo allí, en calzoncillos raros, postura de yogui en plan flor de loto, con su colgante-pene y los ojos cerrados, lo miro unos segundos desde donde estoy desnuda mientras me pregunto que pensará hacer este hombre conmigo.

-¿no te vas a sacar los calzoncillos?

Con los ojos cerrados señala con parsimonia la parte frontal a él de la alfombra, supongo que quiere que me siente como él allí.

-Debemos hacer que nuestras mentes confluyan -me dice-

Vale, me siento donde me indica, me coloco en la misma postura que él y a ver que pasa, no pasa nada, le pregunto si quiere que yo haga algo especial, por ver por donde respira y a ver si me entero de que va el asunto, niega con la cabeza y me sugiere (¡menos mal!) que me concentre en lograr su placer tan intensamente como él se concentrará en el mío, pues bueno, vale, trato de concentrarme en eso (una es profesional y trata de ganarse el pan con el sudor de su coño, que en este caso por lo visto sudará poco) pero no lo logro, por un lado pienso en lo chalado que está el tipo, por otro vigilo las velitas no sea que vayan a pegarle fuego a algo (pobre personal de limpieza cuando tuviesen que limpiar toda aquella cera derramada) y por otro pienso en que cuando llegue a casa tengo que lavar una lechuga para hacerme una buena ensalada, no me gusta lavar lechugas, a veces tienen algún gusanete por ahí y me da asquito pero me la regalaron, junto con algunas otras cosillas de una huerta de las de toda la vida, producto natural cien por cien, no es cosa de tirala y comprar otra de supermercado.

Para un rato largo, me duele todo de estar en la misma postura, pero no me atrevo a moverme, no vaya a ser que se cabree el cliente y descubra que no se hacer sexo tántrico, así que allí sigo, sentada como Toro Sentado y los ojos entreabiertos, no creo que sea buena idea cerrarlos del todo con un tipo tan extraño en frente de mi pensando en sabe Dios que cosas, además me da la sensación de que allí en cualquier momento empezará a arder algo.

De pronto el fulano gime, como si algo le estuviese dando gusto, gimo también, pero más suave, el vuelve a gemir, yo también, un gemido largo, profundo, suave, intenso y él más, yo me callo unos segundos, pero el vuelve a gemir, con más intensidad y más rápido, pues yo también y más, casi chillo, el chilla, ruge, tiene espasmos, es como si se estuviese corriendo de verdad, pero lo dudo tanto, finjo que tengo un orgasmo “tantrico” me caigo hacia atrás y todo, y me quedo en el suelo pensando si lo habré hecho bien, espero que el tipo no se sienta defraudado, pero bueno, el dinero ya lo tengo yo así que en cierto modo me da igual, si me llama otra vez no pienso ir, paso un montón de estar una hora ¡una hora joder! en una posición incómoda, tengo las piernas rotas, dormidas, anestesiadas, no se si podré levantarme con facilidad.

El tipo reacciona:

-¿Te he dejado destrozada eh?

-¡uf! ¡no veas! eres brutal

-Si, todas dicen que soy muy potente con el sexo tántrico

Me cuesta aguantarme la risa, pero me la aguanto, le digo que se lo crea, que estoy rota por dentro. Me dice que eso es porque lo hago bien, al parecer no dejo que mi orgasmo salga afuera y eso es buenisimo para mi, mi gozo se multiplica ya que cada espasmo va hacia mi piel y vuelve hacia adentro de mi en infinidad de ocasiones, y eso… es la releche.

Sexo Tántrico

Él esta vez parece que no lo hizo muy bien, se ve que no es tan potente como yo -me lo dice él eh- no sabe tanto, se le salió el semen y no se trata de eso -claro, claro, le digo mientras me voy vistiendo- el hombre gordito, calvo y con gafitas redondas se saca el calzoncillo raro, lo mira con tristeza, me lo muestra:

-ves ahí está mi semen -me dice-

No hay nada, lo miro, me acerco, lo pongo a la luz y… no hay semen, pienso que el fulano está como una regadera y le digo que si a la vez que pienso que tengo que irme de allí lo más rápido posible, no vaya a ser que le hable algún dios oriental al oido y le diga que tiene que asesinar a una puta occidental. Le digo que tiene un semen muy bonito, de persona muy sana, me empieza a contar que lleva una dieta muy sana basada en verduras, legumbres…

-Bueno cariño, que me voy eh, tengo prisa -le digo a la vez que le doy un beso en la mejilla a modo de despedida-

El se calla, no dice nada, está preocupado mirando el sitio de sus calzoncillos raros donde cree ver algo de semen. Salgo de allí corriendo. Su teléfono aún está en mi móvil, lo meto en la agenda de “locos”. Cuando se me cuela algún loquillo de estos lo meto ahí, así, si vuelve a llamar no contesto, de gente que ve cosas que no existen es mejor mantenerse un poquito lejos ¿no creeis?

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