A veces somos muy tontas

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yonkis fashion

Y no se yo si debería de meterme en este paquete, el de las tontas, el de las fans acérrimas de la moda, el de las que se sacrifican todos los minutos del día por estar lo más bellas posibles, por llamar la atención del macho de la especie humana, y a veces, lo que es peor, solo tienen el deseo de llamar su atención para calentarle la polla, no quieren nada más con él.

Y digo que no se si debería de meterme en este curioso grupo porque yo lo hago por obligación, o sea, si voy a la peluquería, solo eso, me reportará un beneficio, si me pongo tetas el día de mañana (que aún no lo tengo nada claro) sucederá tres cuartos de lo mismo y si me pongo un piercing magnético en mi nariz es porque tengo un cliente al que le pone muchisimo verme con él, que si no se lo iba a poner Rita la Cantadora.

Vamos, que me iba yo a pasar un día a la semana dos o tres horas en la peluquería si no tuviese que estar lo más presentable posible para mis clientes, clientes que además tienen la puñetera mala costumbre, muchos de ellos, de que cuando te están follando te agarran la cabeza con sus manazas y te despeinan toda, así que a veces me veo allí dos veces por semana. Sin embargo, siempre que voy a la peluquería (incluyamos también a la esteticien, que está en el mismo gabinete) me encuentro allí a otras clientas habituales, que me imagino con dinerillo, cuyo trabajo, me da la sensación de que es ir a la pelu y buscar a los niños al colegio, después te cuentan lo mala, vaga y contestona que es la asistente dominicana que disfrutan por 500 euros mensuales y eso… ¡la que se los paga!

Yo en estos casos, siempre lo digo, casi más que fiarte de la “señora” que no rasca bola en todo el día y se pasa dos a la semana, sin motivo ni razón, en la pelquería, habría que hablar con la asistente sobre como es su “señora” habría que ver lo que contaba. Bueno, de hecho lo que cuentan, que más de cuatro compañeras de oficio empezaron así, trabajando de criaditas, visto el futuro, el sueldo y el trato, prefirieron pasarse a la putería, y cuentan, cuentan, que si mi señora (“la guarra esa” suelen llamarla) se dejaba las bragas sucias por el suelo, las compresas encima del labavo llenas de regla y en fin… para que seguir. Y después ahí las ves, todas supermegafashion, vistiendo a la moda mensual (para ellas no hacen modelos de temporada, los hacen mensuales o quincenales).

Y ahí te las ves, cuarentonas pretendiendo patéticamente parecer quinceañeras, y haciendo con ello en no pocas ocasiones un ridículo espantoso. Amargadas de puro no comerse un pastelillo o una oncita de chocolate porque no vayan a perder la linea, y después, en los casos más extremos, tatuandose la linea de los labios (“line lips” le llaman a esto ellas oye) y lo juro, hay dos que lo hacen porque me lo vieron a mi y les pareció superfashión, claro que no les dije que me resultaba muy incómodo tener que rehacermela cada vez que chupo la polla de un cliente, así ya está hecha y no pierdo ni tiempo ni paciencia, una tiene su estilo y también sabe mentir “ay, es que la primera vez me la hicieron en New York y mira… como me gusta” y como yo me la hice en New York pues ellas también la quieren, algo que viene de New York es automáticamente supermegafashion (y unas gafas de sol del todo a cien que use un día porque había perdido las mías que vinieron de París… creo que andan buscando el modelo pero… es que es tan exclusivo que no creo que lo encuentren, salvo que vayan a un chino claro, y a esos sitios no entran).

peluquera

Presumen de estar mantenidas por sus maridos, de no tener que hacer prácticamente nada, de tener buenas casas con jardín y piscina climatizada y en lugar de tumbarse en una comoda hamaca a leer un libro en ese jardín tras un chapuzón en la piscina, y disfrutar de ese dolce far niente que les regala la vida, no, ellas no, a las nueve de la mañana, después dejar a los niños en el cole, van a que les den un masaje, a las 11 tienen cita en el dermatólogo porque le salieron unos granitos, a las doce y media tienen que estar en la tienda de no se que porque van a cambiar la decoración de sabe dios que cosa, a la una comen con su amiga (que anda igual que ellas, loca para… no hacer nada que cambie el mundo, ni siquiera sus vidas a mejor). Y a la tarde siguen buscandose tareas, hay que ir a ver lo último que trajo no se que tienda de moda, con el niño a alguna actividad que… muchas veces al niño no le gusta pero le encanta a mami (como la empeñada en llevarlo a hípica y el nene le tiene un miedo horroroso a los caballos), y después a casa, a recibir al amado maridito que mantiene todo ese trajín de no hacer absolutamente nada pero de no parar, cuando lo fácil sería prescindir del noventa por ciento de todo eso y vivir la vida.

Quizás no pueden, supongo que piensan que eso es vida, no conocen otra cosa, hasta presumen de estar en sus hogares bien arregladas y sin zapatillas ¡uy chica! ¡nunca sabes quien puede venir! -te dicen- cuando les comentas que tu eres feliz arrebujada en tu sofá, en pijama y con tu mantita vieja de puro uso mientras ves una buena película o lees un libro. Suelen preguntarte, extrañadas, si te gusta leer, cuando dices que si aún te miran más extrañadas y supongo que no preguntan “¿para qué” porque en sus mentes además del último rímel de L’Oreal aún queda un sitio que les recuerda que un día estudiaron y le escucharon a algún profesor que leer era bueno y saludable para la mente, cine no ven ¡es tan vulgar y violento todo lo que echan! Ellas ven, cuando tienen un ratito, Salvame y el programa de Ana Rosa, ahí te explicas algunas cosas sobre la personalidad de estas chicas preocupadas solo por su fachada y con un interior totalmente descuidado cuando no completamente nulo.

Lo malo es que estas chicas, señoras a veces ya con algunos abriles a sus espaldas, dan en otras jovencitas una imagen de triunfo, o sea, crean escuela y no deben de ser pocas las que a fuerza de admirarlas quieren llegar a ser como ellas, con ese aire de “soy sexy y me lo como todo”, no piensan las adolescentes que eso es pura fachada, que en cuanto a su marido se les cruce una secretaria con la verguenza tan corta como la falda y las piernas muy largas se les acabó el aire de triunfadoras, en cuanto les quite la Visa Oro y las largue de casa (que no es de ellas sino de una sociedad limitada con testaferros en Gibraltar) y tras los abogados de él hacer un estupendo trabajo judicial para pasarle la pensión mínima a los hijos… se acabaron las ínfulas, a partir de ahí a vivir a un apartamentito de alquiler y a controlar los gastos, no vaya a ser que el ex se mosquee y descubra que la pensión de los nenes se la gasta en vicios para ella y vuelva a mandar a esos odiosos abogados.

Y por si fuese poco la influencia que estas mujeres (las conozco y hay muchas) ejercen en cierto tipo de adolescentes se la terminan de reforzar las chicas del faranduleo internacional, siempre tan monas, siempre a la última luciendo los mejores modelos, peinados y joyas. Olvidan las mocitas que a una Penélope Cruz o a una Shakira le ponen las grandes firmas sus modelitos a la puerta para que los vistan en ocasiones, que después, posiblemente vayan en su casa en chancletas y chandal, porque son humanas, y como dice la canción “como explicar que soy un chico normal cuando me bajo de un escenario” pero claro, tienen que aparentar a la hora de salir en los medios, a escena, tienen que ser espectáculo, porque precisamente haciendo eso ganan dinero.

En todo caso esas chicas del faranduleo, en la mayoría de los casos, tienen un talento, son buenas actrices, saben interpretar, cantan de maravilla y eso… solo pasa en una chica de cada millón, o menos. Pero claro, estas actrices, cantantes, etc. suelen tener posiblemente bastante tiempo libre y a veces les da por autodecorarse (o por pintar un cuadro y venderlo por miles de dólares). Saben ellas que si se tiran un pedo en público pondran de moda a no tardar mucho el bonito arte de tirarse pedos en público, así que si a una se le ocurre una chorrada es más que posible que se divierta con sus íntimos y familiares apostando sobre cuanto tardará en ponerse de moda.

Y que una chica de quince años entre en una peluquería pidiendote el último peinado de Rihanna, aunque a ella le quede como una patada en los hocicos, es bastante normal, la personalidad no está formada, andan experimentando, comprensible, a golpes se aprende en la vida y posiblemente cuando tenga los veinte se ría de aquella ocurrencia y reconozca que le quedaba fatal ¿algunas de nosotras no hicimos más de una tontería de ese calibre e incluso mayores? ¿a que de estas bobadas tampoco andais mal surtidos los chicos? así que nada que objetar, juventud divino tesoro.

Vajazzling

Lo malo, lo estúpido, es cuando entra una mujer con los cuarenta pasados y que ya no tiene el cuerpo más bonito del mundo pidiendole a las chicas a ver cuando le pueden hacer lo que le hicieron a una actriz (me entero después que se trata de Jennifer Love-Hewitt) que aparece en el diario 20Minutos (lo trae en la mano y se lo muestra a la encargada), y ya puesta lo pregona en voz alta quiere que le pongan cristalitos de swarosky en el pubis para darle una sorpresa a su marido, la técnica se llama Vajazzling y consiste en eso, en llenarte el pubis de cristalitos.

Yo… solo rezo para que esta bobería no se ponga de moda (en EE.UU. por lo que leo ya se hace a bajo precio, o sea… que será inevitable que sea moda) y que si se pone a los tíos no les vaya mucho la idea. En todo caso al que me sugiera que me haga eso, que ya de por si tiene un nombre difícil de pronunciar, le explicaré que si, que quedan muy monos, pero cortan, cortan el pito y los testículos y la piel del abdomen, cortan mucho e infectan cosa mala, y le recomendaré que se lo cuente a todos sus amigos, incluso a los del Facebook.

¡Qué ya vale caramba! que a mi lo que me gusta es vestirme normalita, maquillarme lo justo y andar por ahí en plan sencillito, prefiero mi viejito sofá al cómodo sillón de la pelquería, y más aún lo prefiero a la camilla esa dura de las esteticien.

Gracias por vuestra comprensión chicos.

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